viernes, 12 de junio de 2009

Fantasía - Parte II

Divisé el 29 acercándose por la avenida. Me dispuse a tomarlo.
Cuando estaba por subir, apareció una chica y le cedí el lugar para que subiera.
En el preciso momento que me corrí a un costado... ¡vi que era Eli!
No lo podía creer, pero no tuve tiempo de pensar ni de sentir nervios ni sorpresa, nada. Sólo más tarde, a la distancia, puedo sentir que todo fue como si el guión lo hubiera escrito yo. Como si por una vez, el destino hubiese aprobado mi borrador y hubiese puesto en escena mi obra maestra. Esa que tantas veces se rodó en mi mente y en mis deseos.
A partir de ese momento, todo fluyó con una naturalidad asombrosa, imperturbable. Con una comodidad y una alegría patente en las sonrisas. Siempre supe que la clave era no pensar, simplemente sentir, ser uno mismo, el problema es cuando el cerebro tiene tiempo y cae en la tentación, en el vicio.
-"¡¡Hooooolaa!!, qué casualidad", le dije y subí detrás de ella, que sonreía.
Pidió boleto de 1,75.
-"Ah, vas hasta la loma del kinoto.., vivís lejos"
-"Olivos"
-"AH, mirá, yo juego al paddle en Olivos, ayer estuve por ahí"
-"¿Dónde?"
-"En Olivos Paddle, en San Lorenzo"
-"¡Ah, yo vivo a 10 cuadras!"
Y la charla siguió ininterrumpidamente en esos minutos de viaje compartido.
Había un asiento en la fila de dos y ella fue hacia allí y antes de sentarse me preguntó a mí si me quería sentar, a lo que obviamente le dije que no. My God! ¿Será que estoy tan hecho mierda que ya merezco que alguien como ella me de el asiento?
Me quedé parado a su lado y hablamos.
De su trabajo, de que sale a las 13, de que hace 3 ó 4 años que labura ahí (lo cual yo no podía creer, pensé que hacía como 10. "Para mí desde siempre estuviste ahí, es más, no puedo creer que estés acá afuera del colegio, ¡no puede ser! jaja"), que hizo la secundaria en la misma escuela, que tiene 21 años, que se llama Eliberta y le dicen Eli (en mi fantasía no le decía mi nombre a propósito para que ella preguntara por el mío, cosa que sucedió tal cual, recuerden que el guión lo escribí yo), que estudia Historia del Arte y hace un curso de fotografía. A todo esto, cada cosa generaba un diálogo: que una amiga mía estudiaba lo mismo en la misma facultad, que el viaje desde Olivos a la facu en hora pico le puede llevar hasta dos horas, que el curso de fotografía le queda de paso, que hoy era el único día de la semana que no tenía facu.
Se desocupó el asiento de adelante y me senté de costado dado vuelta hacia ella para seguir la charla. Hablamos de sus vacaciones y su pasada por Mendoza y le conté de los congresos de astronomía, de mi pasión; ella mencionó el Observatorio de Malargüe; hablamos de su paso por Córdoba (San Marcos Sierra) y le conté de mi casita en Huerta Grande y del premio grosso que recibí hace dos semanas por investigar estrellas variables. Terminamos coincidiendo en lo importante de poder hacer lo que a uno le gusta más allá de la plata. El arte y la astronomía probablemente no nos den de comer.
Fueron pocos minutos, ¿7, 8? Pero no hubo ni medio segundo de silencio ni rastros de incomodidad mezclada con esas sonrisas y esa mirada, la misma de meses atrás. Eli era más que una chica actuando con cordialidad en su trabajo. Eli es así. Es un Sol. Y el Sol atrae, el Sol calienta..., el Sol quema.
Ya se acercaba mi parada. Había que actuar o dejar que todo se enfriara. Pero en este nuevo orden mundial, en MI libreto, las cosas eran claras, y así siguieron:

-"Yo ya me tengo que bajar, pero no tenés mail, teléfono, algo, así hablamos?"
Ella empezó a hurgar en su bolso en busca de no sé qué sin éxito y le pregunté
-"¿Qué?, ¿tenés tarjeta?, ja"
-"No, no, papel y lápiz"
-"Ah, a ver, decime tu teléfono"- y pelé el celular (eh.. mmhh... erh... eh... si.. , tengo celular ahora, JAAAAAAAAAAAAAAAAAA), pero en el maldito nervio del momento, en el maldito menú, me equivoqué de maldita opción y quería agregar su número en la opción de buscar contactos, así que cuando ya me estaba dictando, lo cerré a la mierda con un falso "no, se le acabó el crédi..., digo, la batería a esta porquería!" y pelé un papel y anoté su número.
Fue tan natural la forma en que me lo dio, tan predispuesta que me dio letra para que le dijera:
-"Bueno, ¿tenés ganas de ir a tomar algo uno de estos días y seguimos hablando?", a lo que respondió:
-"Bueno", sonriendo y asintiendo con la cabeza. (Traté de evitar que "La Gran Gaudio" onda "Yo no gané Roland Garros, no puede ser" resonara en mi interior)

En ese momento, no puedo negar que sí, ya había cierto componente nervioso y de temperatura en ascenso adentro mío, pero ¡es obvio, esos nervios eran justificables y naturales!
Me paré porque ya bajaba, le dije:
-"Bueno, dale, te llamo", y me despedí con un beso y un "Que tengas un lindo día".

Caminé hacia la puerta de atrás embriagado con una sensación de deseo (no deber) cumplido y de incredulidad crédula. Bajé del 29 y en mi mente sonaba de fondo "You Got it" de Roy Orbison.

Durante el día no pensé mucho en lo sucedido. Simplemente seguí con mi vida, mis cosas. El miércoles fue muy ocupado y no tuve tiempo de parar a ver dónde estaba parado.

Pero esta recién es la primer ronda del "torneo" y a decir verdad no pensar parece ser lo mejor, porque pensar es moverse en el terreno de lo posible, y lo de hoy, lo de hoy fue pura fantasía, algo no factible de consumarse en hechos.
Pero a veces nos llega el momento de escribir nuestro propio guión y de que nuestra obra pase del estante de "Ciencia ficción" al estante de "Biografías"

¿Y AHORA?

jueves, 11 de junio de 2009

Fantasía - Parte I

Otro mes más llegó y de nuevo, por enésigimésima (sí, con dos acentos va) vez me tocó ir a cobrar al colegio.
El mes pasado ella estaba en el entrepiso suplantando a la secretaria de ese puesto así que cuando entré y la vi ahí me sorprendió, le pregunté qué había pasado, me explicó y me dijo que me pagaba el chico arriba. Yo un amargo total, en vez de acercarme a saludarla (encima estaba sola), un muerto, seguí para el primer piso. Ya arriba, registré la pelotudez cometida, la negligencia de mi parte y me propuse (esaaaaa!!?!) acercarme, darle el tradicional beso (o sea, ella se pasa de mostrador y me besa y yo no me acerco 5 metros a su escritorio? naaah, una vergüenza, un oprobio, indignante realmente) y hablar algo, por ejemplo del hecho de que estaba con anteojos, cosa que no había visto antes en ella.
Obviamente, bajé y estaba con una chica sentada del otro lado de su escritorio y encima hablando por teléfono así que hubo despedida con la mano a la distancia. Tarareando "From a Distance" de Bette Midler en mi mente, bajé y me fui a la mierda.

Y volviendo a este mes, en esta semana con problemas de salud (nada grave pero teniendo que ir a médicos y hacer análisis) y con decepciones laborales patéticas, lo que menos me preocupaba era lo que pudiese llegar a suceder en el colegio. A esta altura ya estaba curado de espanto.
Llegué tarareando en mi mente "Heading for a fall" de Vaya con Dios y esta vez todo era normal, en el entrepiso estaba la señora de siempre, aunque pasé incluso más tarde que el mes pasado. Se respiraba un clima de quietud en el colegio. Subí a la oficina y... ¡estaba sola! CHAN (¿?). De espaldas, en medio del silencio. O sea, la situación esperada, sin interferencias humanas (salvo la propia humanidad de uno, ja ja). La saludé, vino y me dio el beso al que ya me acostumbró y en medio de un silencio sepulcral fue a buscar la plata y yo la esperé petrificado (ahí a 2,5 metros, o sea, se podía hablar tranquilamente). Volvió, me pagó, le agradecí, la despedí y bajé, ya asumiendo que la cosa era así, realmente no tenía ni ganas de someterme a presiones o situaciones de difícil resolución...
Salí y seguí cobrando las 3 ó 4 que me quedaban antes de irme a almorzar y pensando en que si en estas circunstancias no le decía nada, pues ya chau, fue. Sólo quedaba fantasear con esas situaciones novelezcas azarosas en las que el destino se complota para que los protagonistas entrecrucen sus destinos y todas esas pelotudeces rosas.
Y volé mal mientras caminaba, pensando en que ella, como ya eran tipo la 1 de la tarde, capaz salía a esa hora y justo se tomaba el mismo colectivo que yo. Me tenía que tomar el 29 (que no tomo muy seguido) así que fantaseaba con finalmente encontrarla ahí fuera del colegio (a dos cuadras) y que se diera la situación, la famosa excusa de hablar. En la película me veía preguntándole si vivía por el lado de Barrancas, etc (como el bondi va para ese lado).
Terminé de cobrar y ya de nuevo con los pies sobre la Tierra, caminé hasta la parada. Me costó encontrarla porque sólo estaba señalada con un sticker en un palo. Esperé un minuto y divisé el 29 acercándose por la avenida. Me dispuse a tomarlo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Eliberta TBO... pero no T hablo (IV)

A pesar de haber pasado un mes relativamente tranquilo, sin pensar en el futuro encuentro con Eli, cuando el día llegó todo fue igual. A pesar de haber visto aquel día que la presión no sirvió y habiendo pensado que esta vez iba a ser distinto, toda la mañana previa a la ida al colegio tuvo casi los mismos nervios que la otra vez. Es insoportable, es como jugarse la vida, adentrarse en terrenos desconocidos, y esa incertidumbre me paraliza.
El mes pasado había gastado la excusa de las vacaciones, así que este mes, lo único que se me había ocurrido era preguntarle el nombre. En mi mente, durante los días y momentos previos, siempre aparecían diálogos y formas recopadas de encarar el asunto. Con la buena onda de ella, era pan comido...
Pero todo cambió cuando llegó el momento.
En medio de los nervios entré a la oficina y ella estaba de espaldas sentada en su silla hablando por teléfono. Estaba la señora que trabaja con ella en la otra mitad de la oficina. La saludé y sin mediar palabra me quedé esperando en el mostrador a que Eli me atendiera, es como que ella se encarga de los pagos. La escuché hablar por teléfono y hablaba de la misma forma en que me habla a mí, dulce, con risitas, súpereducada. Es altamente probable que sea así en todo momento, lugar y circunstancia cuando se trata de interacciones de trabajo, independientemente de con quien. Cuando terminó de hablar dije "Hola" de nuevo porque ella no había escuchado que estaba allí. Se dio vuelta, y tal como el mes pasado se vino a saludarme del otro lado del mostrador con un beso... y lo que siguió es lastimosamente corto...
E= Hola, ¿cómo estás?
S= Bien, todo bien, ¿vos?
E= Todo bien. 40, ¿no?
S= Sí, 40 (Eli con su sonrisa de siempre, se fue a buscar la plata (los 40$) por ahí a un estante y volvió con ella, tal como cada mes)
S= Bueno, gracias.
E= Nos vemos, que estés bien (y se dirigió ya a la zona de su PC).
S= Igualmente.

... ¡¡y me fui!! Cero diálogo de nada. Cero decirle algo. Nada de preguntarle el nombre. De terror. Y es evidente que ya empezó la caída de la onda, la cresta de la ola ya pasó y no me subí. Es obvio que al no haber aprovechado los momentos ya la cosa se enfría. Y es tan linda, tiene un cuerpo, unos ojos. Hoy estaba con un flequillo que no me gustó pero es linda igual. Cambia de estilo de ropa y de peinado continuamente, tiene mil versiones diferentes. La de enero fue la mejor de todas para mí.

Seguí cobrando y, por supuesto, luego anduve hablando con viejos y viejas de la vida, de todo un poco. Con ellos no hay drama, pero con alguien con quien me encantaría charlar, alguien que me atrae, nada, me anulo.
Es verdad que estaba la señora ahí a unos metros, pero estaba todo en silencio, no había gente a que atender, dificilmente durante el año se de algo mejor que esto. Y si no hago algo en estas circunstancias, no voy a hacer nada nunca.
Cuando se dieron esas situaciones perfectas en noviembre y enero, que estaba sola y se dio de charlar, claro, tuve más tiempo y daba para decirle algo, pero es que yo aún no la había registrado como ahora. A partir del beso de enero fue que se me hizo evidente la atracción que me generaba y ahí cagué, ya la espontaneidad murió, todo se convirtió en un objetivo a alcanzar y fluir se hizo imposible. Y por más que intente engañar a mi mente diciéndole que voy a hacer lo que salga en el momento, eso se torna imposible, hace como 10 años que no paso por una situación así, por lo cual nunca puedo hacer que sea algo "normal" o pase desapercibido sin pensar. Mi coyuntura no es la habitual de la gente, entonces me cuesta naturalizar la situación.
Y lo que es clave para todo esto es la excusa. Necesito una excusa para empezar a hablar, para romper el hielo. Este mes no la tuve. Cuando estaba ahí dándole los recibos pensaba en lo del nombre y sentía que decirle de una "¿Cómo te llamás?" no daba, porque no se había originado ninguna charla esta vez después de los sonrientes "cómo estás". Me quedé como en bolas y sentí que quedaba descolgado, tipo interrogatorio la pregunta. Una cagada. La misma situación 1 minuto antes o 1 minuto después de estar en esa oficina es completamente posible, ubicada y normal, pero una vez que estoy viviéndolo, me siento que no puedo decir eso, que queda mal, que está fuera de lugar, cuando en realidad ella ya me dio la confianza de saludarse con un beso y poder conversar. Si no la tomo, es esperable que si ella tenía algún tipo de interés lo pierda.
El no tener una excusa, un tema a mano me mató, porque la ficha de la espontaneidad la perdí hace 2 meses, entonces no puedo confiar en eso. ¿Cómo recuperarla? No sé si la pueda recuperar, pero algo tengo que hacer.
Hoy sentí que se me iba todo de las manos ya y decidí al menos intentar algún encuentro "casual" no casual. Al encontrármela, ya tendría excusa, el hecho en sí ya da para hablar, que la hora que sale, que yo trabajo hasta más tarde, etc. etc., y al haberse ya visto temprano es como que se hace más fácil hacer alguna referencia a eso y ya el saludarse en ese contexto da paso a charla, no como cuando seguimos los pasos establecidos del trámite de cobrar/pagar.
Ya el mes pasado, una tarde tuve que cobrar por ahí y estuve "merodeando" a ver si la veía salir. Aquella vez fue entre 17.50 y 18.10 pero no salió nadie. Hoy anduve por ahí entre las 16.52 y 17.15 y tampoco... Salieron varios pero ella no. Habrá que seguir merodeando. (Eli, si estamos juntos en el futuro y leés esto, no, no soy un psicópata, jaaaa..., sólo quería llegar a vos)

Luego estuve pensando (¡¡ jaja, inevitable!!) y me di cuenta que aquella necesaria excusa podría ser algo mío. Yo de ella no sé nada, contando algo mío podria generar que ella cuente algo de ella y una charla. Y si siempre ese algo mío que me hace sentir cómodo es la astronomía, pues utilizarla. Es algo diferente, raro para el común de la gente, que suele generar interés.
Y ya que lo que tengo asegurado 100% en el comienzo de la interacción es el "Hola, ¿cómo estás?", pues utilizarlo también y responder por ejemplo que estoy bien porque me voy de Viaje a Mendoza y mencionar la astronomía. Recordarle que ella estuvo en Mendoza y preguntarle en qué parte estuvo (ya que ella me contó de sus vacaciones, usar esa pequeña cosa compartida). Preguntarle también si ella tiene algo así que le guste como a mí la astronomía, y si todo eso fue factible, pues dado que la charla se hace larga, sacar el tema de que estamos trabajando pero podemos seguir charlando tomando algo más relajados.
A mí me suena perfecto, pero hay que ver si en el momento me suena así o cómo me sale.
O que contexto me encuentro la próxima vez, en cuanto a gente cercana, su onda, etc etc. Ya veo que ya no me saluda más con el beso. Sería terrible.

PD: esta vez fue la opción 3 con el agregado de la señora.

lunes, 16 de febrero de 2009

TBO o TO - III - Eliberta

La vasta audiencia del blog coincidió en elegir la 8 como la alternativa real.
Dado semejante grado de detección de los hechos, o tenencia de bola de cristal, ¡les solicito me informen ya qué es lo que va a pasar el mes que viene!
OK, no digo que hubiesen elegido la 15 o la 16, pero qué sé yo, ¿la 9, la 17, la 2?

Después de muchos nervios durante toda la mañana a medida que se acercaba la hora de cobrar al colegio, finalmente, llegó el momento.
Llegué después de las 12 a propósito, ya que en noviembre la había encontrado sola porque estaban almorzando las compañeras (y la señora que abre la puerta desde el entrepiso).
Cuando me aproximé a la puerta, primer problemita a la vista: una señora se me acerca para tocar también el timbre. "Cagamos", ya tenemos compañía", pensé.
No atendía nadie, lo cual me hizo pensar positivamente: "Debe estar sola de nuevo y por eso tiene que bajar a abrir ella y tarda". Pero al minuto abrieron dos tipos, uno con mameluco de encargado y un pibe joven. Pasó la tipa (ma' que señora, es una "tipa" ya que se tornó en algo negativo para mi objetivo, jaja) y luego, tras responder a las preguntas del mamelookeado de quién corno era, pasé yo. Ya desde las escaleras escuché voces desde la oficina, incluída la del jefe de ella, el que pone la plata, ese que veo una vez cada dos años más o menos.

Llegué a la oficina y... desastre...: vi a la tipa que subió conmigo, otra tipa, un pibe, el jefe y tres chicas atendiendo (incluída ella). Un quilombo.
Entré y dije "Buen día" y ella me vio, su sonrisa habitual se activó y ante mi sorpresa se vino del otro lado del mostrador y me dio un beso. Rápidamente se fue hacia adentro a buscar la plata para pagarme, mientras el bullicio de varios hablando a la vez invadía el lugar. Seguramente estarían anotando alumnos para marzo, cosa que en mi extraña mente antisocial no era una posibilidad. En eso, el jefe de ella me da una mano, ya que grita "¡Eli!" y se va por la puerta (?), y ella se asoma y mira a ver quién la había llamado. O sea, se llama Elizabeth o Eliana, o Elisa..., Elisea.., Eliberta, Elípides, Elinda, Elicantropa, Elibea...
Bueno, volvió con la plata (y la sonrisa) y mientras le daba los recibos le pregunté qué tal había pasado las vacaciones, para que no quedara todo tan en la nada, pero siempre ahí a 0,4 metros de toda la gente. Me dijo que la había pasado rebien. Pero ella estaba así como acelerada, yo la veía como que me hablaba a mí, me sonreía y a la vez tiraba miradas para el costado a las compañeras, estaba como pendiente de todo a la vez, un embole cómo se dio la situación. Le pregunté si se había quedado o había ido a algún lado y me respondió:
-"Estuve en Córdoba, San Juan y Mendoza".
-"Uuhh, ¡qué bueno, veo que las redisfrutaste entonces!", le dije, pero eso fue lo último que pudimos hablar, porque se fue para atrás con las compañeras por algo y nos despedimos así a la distancia mientras seguía ahí ocupada y yo emprendí la retirada. ¡No tuve mi beso de despedida! Ahora me había enviciado ya, pero bueno, tuve el de despedida la vez pasada y el de bienvenida esta vez.

Resumiendo, sigo sin saber qué onda, si TBO ó TO, pero no fue tan malo después de todo. Me sorprendió nuevamente cuando se pasó del otro lado del mostrador para darme el beso cuando tranquilamente podría haberme hecho esperar con toda la gente que había o saludarme como en estos 4 años: desde "el otro lado". Es como que desde el mes pasado, ella asumió que es con beso la cosa, jaja. Justamente una amiga el otro día me  decía que le diera un beso yo al llegar y yo le decía que había un mostrador, que no daba, que no me iba a pasar del otro lado..., bueno, ya veo que el mostrador no es problema.
Y bueno, su inmediata reacción también es un punto a favor, lástima que como se vino a atenderme a mí, no vi cómo es la expresión de su carita cuando atiende a otras personas. Y como lo de las vacaciones quedó ahí cortado, ni indicios de si fue con amigas, con novio... Me fui sin data nueva, pero con la certeza de que su TBO permite entablar charla en cualquier momento si la cosa no está tan complicada como esta vez. Y siempre ha sido así, esta vez fue una excepción, por lo que espero quitarme presión e ir más tranqui la vez que viene a ver qué sale. Porque lo de esta vez fue de terror, todo un mes pensando y esa presión de que "sí o sí tengo que decirle algo", lo cual me hizo llegar en un estado de putrefacción mental nada recomendado para estos menesteres.
Senti que planear todo y presionarse no va y lo poco que pasó me hizo sentir más tranqui y que la situación difícilmente sea algo traumático, sea cual sea el resultado. 
La percibo dispuesta a charlar conmigo. Si el otro día veía las cosas 50-50, ahora las veo TO= 60 - TBO= 40.
Obvio que no me fui contento sino frustrado, pero luego quedé más tranquilo. Podría haber sido peor: podría haber dicho algo totalmente forzado y en un contexto completamente inapropiado y no haber obtenido respuesta debido a que estaba ocupada y a lo difícil de la situación con gente alrededor. Y podría haber quedado como nada algo que en realidad no era así. Seguramente habrá una oportunidad mejor de entablar una charla y llevar a cabo el lanzamiento. Pero un lanzamiento sin cuenta regresiva.

jueves, 12 de febrero de 2009

¿TBO o TO? Parte II, "Elige tu propia aventura"

Y este mes llegó el momento esperado.
Después de semanas pensando y pensando fui al colegio a cobrar. 
Ni que hablar de los nervios durante toda la mañana hasta llegar al lugar de los hechos...
Me juraba no pensar hasta llegar a la puerta pero a cada segundo se me aparecía en la cabeza ella y la situación que iba a suceder. Y llegué al colegio.

Elija qué cree que fue lo que realmente sucedió cuando llegué a la oficina:

1) Le dije de ir a tomar algo y por primera vez se le fue la sonrisa de la cara:
   -No, no puedo...
   -¿No podés hoy o no podés nunca?
   -Ando a mil, muy ocupada...
   -Ah, está bien... Bueno, nos vemos el mes que viene.
   -Dale. Chau (le volvió la sonrisa)

2) Cuando me contó sobre sus vacaciones, mencionó que las pasó con el novio, por lo cual ya no hice ninguna invitación y todo quedó como antes, cordialidad y buena onda y hasta el mes que viene. Confirmé que ella era así con todo el mundo.

3) Fui pero me cagué de las patas y reprimí absolutamente todo, haciendo de cuenta que no pasó nada y que todo este mes no existió, ni la expectativa, nada. Llegué, estaba sola de nuevo, la saludé, me sonrió, me pagó, le sonreí, dije dos boludeces y me fui como siempre.

4) Le dije de ir a tomar algo y mantuvo la sonrisa y me dijo:
   -Sí, dale, como amigos.
   -Eh... no, está bien, dejá, ya si me decís eso de entrada, listooo, todo bien, te veo el mes que viene. Chau.

5) Llegué a la oficina y con estupor vi que no estaba ella. Me pagó la compañera. Le pregunté: 
    -¿Y la otra chica?
    -Está enferma así que hoy no vino
    -Ah, que bajón, cuando la veas mandale saludos míos.
    -Bueno... (con sonrisa extrañada).

6) Le dije de ir a tomar algo y mantuvo la sonrisa y me dijo:
   -Mmmh, podría ser... Dale.
   Le pedí el teléfono, la llamé y salimos.
   En la salida, me empezó a contar de cómo piensa en un flaco y el flaco no le da bola. Ya cuando empezó con eso, la escuché pero la onda se fue yendo a la mierda así que estuvimos tomando algo un rato y no propuse más nada y la despedí con un "Hablamos"...

7) Le dije de ir a tomar algo y mantuvo la sonrisa y me dijo:
   -Mmmh, podría ser... Dale.
   Le pedí el teléfono, la llamé y salimos.
   Tomamos algo y la charla fue genial, su simpatía, su soltura, demostraba interés en mí, salía todo renatural, la piropeé y hablamos con onda, todo encauzado hacia un final anunciado de pasión y al salir del bar, en la calle... ¡prendió un cigarrillo! Debacle, a la mierda la onda, todo. Le dije que el cigarrillo era mi enemigo número uno. No entendió o no le dio bola a lo que le dije pero ya no hice nada, la despedi sin intento de beso y con un "Hablamos".

8) Llegué y estaba lleno de gente, alumnos, madres y hasta su jefe. Me quería matar. Ella me vio, pasó del otro lado del mostrador y con su sonrisa habitual me dio un beso y rápido se fue a buscar la plata casi sin palabras, mientras otras dos compañeras atendían al gentío. Su jefe la llamó para preguntarle algo. Me pagó y le pregunté por sus vacaciones, me dijo a las apuradas que estuvo por varias provincias y ni hablar más pude que se tuvo que ir para adentro a seguir atendiendo. Me fui, re-frustrado de no haber podido hacer nada.

9) Le dije de ir a tomar algo y me dijo que tenía novio.
   -Oops, no.. muy mal, no se hace eso de tener novio...
   (Risas nerviosas de ella)
   -Bueno, nos vemos el mes que viene. Chau.

10) Llego, le pregunto por las vacaciones y la compañera le dice:
    -Marina, me voy al kiosko, ¿necesitás algo?
    -¡Ah, sí!, traeme dos atados de Marlboro Light que se me acabaron.
    -Perdoná - me dijo a mí y me siguió contando de las vacaciones.
La escuché un momento, pero no pregunté más nada, y con una sonrisa me fui como siempre y chau.

11) Le dije de ir a tomar algo y me dijo que tenía novio
   -Oops, no.. muy mal, no se hace eso de tener novio...
   -... Pero podemos ir a tomar algo si querés (y me anotó su MSN y me dijo que nos comunicáramos)
   No la agregué.

12) Llegué a la oficina y con estupor vi que no estaba ella. Me pagó la compañera. Le pregunté: 
    -¿Y la otra chica?
    -No trabaja más.
    -...  (me tildo pensando en qué método usar para suicidarme)

13) Le dije de ir a tomar algo y mantuvo la sonrisa pero tenía una cara de sorprendida total...
   -No te lo esperabas, eh.
   -Mirá, te confundiste, todo bien, pero... No.
   -Está bien, no hay drama, todo bien. Bueno, nos vemos la próxima. Chau.

14) Le dije de ir a tomar algo y mantuvo la sonrisa y me dijo:
   -Pensé que nunca me lo ibas a decir...
   -Todo llega, ¿viste? (Risas de ella)
   Le pido el teléfono y arreglamos para salir. 
   Salimos, todo bien, besos y colorín colorado fuimos felices y comimos lombrices.

15) Apenas termino de pronunciar la invitación me escupe y salgo corriendo escaleras abajo. Gestiono que desde el mes siguiente vaya otro cobrador al colegio.

16) Sorprendentemente, estaba sola otra vez. Cuando la invité a tomar algo, no respondió, sólo me miró salvajemente, se me acercó y me partió la boca y me llevó al fondo de la oficina donde procedimos a hacerlo.

17) Llegué arriba y todo iba como siempre, "Hola", sonrisas, silencio y el "intercambio comercial". Pasaban los segundos y completamente nervioso veía como se iba el tiempo hasta que cuando me termina de pagar, sin haberle preguntado nada de las vacaciones ni nada (omnubilado por el tener que decirle algo), digo todo tartamudeando y trabado y con cara de muerto:
    -¿Q.. quer--és ir a ... tomar algo...?
    -(levanta las cejas como diciendo "¿Qué?") ¿a tomar algo?
    -Sí..., un café, un helado, lo que sea, .. si querés...
    -No sé... Dejámelo pensar y la próxima te digo...
    -Sino dame tu teléfono o algo y hablamos, como quieras...
    -Yo la próxima te digo...
    -Bueno.. Chau, nos vemos. Que estés bien.
La próxima si no dice nada no da que le diga de nuevo...

18) Le pregunté por las vacaciones, me dijo que bien y que estuvo en Mardel, pero que si quería podíamos ir a tomar algo y me contaba, porque ahora estaba trabajando. 
    -Te dejo mi celu, llamame y arreglamos, ¿dale?
    -Dale (esa fue la única palabra que tuve que decir, jaja)


¿Cuál fue la posta?
En el próximo post lo cuento, a ver quién adivina.


jueves, 15 de enero de 2009

¿Tiene BUENA ONDA o TIENE ONDA?

En el post anterior hablaba del ámbito laboral y mi imposibilidad de trasponer el límite entre lo cordial y automatizado y lo personal.
También hablé de la doméstica que se me tiró pero no me cierra y de la secretaria del colegio que me cierra por todos lados pero ni idea de cómo acercarme.
Un mes después puedo hacer un update.

A la doméstica no la encontré este mes, lo cual no me generó una depresión precisamente.
El colegio se ha hecho el lugar que encierra mi interés ahora. ¡Viva la educación!
Creo que es tiempo de hacer un resumen de qué es lo que pasa con esta niña.

Mi trabajo se limita a ir casa por casa (bueno, en este caso, colegio), saludar, dar el cupón del mes y recibir la plata correspondiente. Es rápido y simple. Cada salida laboral (de unas 3 ó 4 horas) incluye unos 70 socios promedio, con cada uno de los cuales se repite la rutina antes mencionada.
Desde hace mucho tiempo, cobro en un colegio. La rutina particular de esa cobranza consiste en:

*toco el timbre
*la secretaria me abre desde el entrepiso
*la secretaria me hace pasar al primer piso
*en la oficina del primer piso me pagan
*vuelvo a bajar y la secretaria me da salida.


La parte interesante es "en la oficina del primer piso me pagan".
Desde hace unos años, una chica muy linda es la encargada de pagarme. No recuerdo cuántos años hace exactamente, serán 4 ó 5. ¡No deben ser muchos más o ella sería una bebe cuando empezó! jaja. Cuando la vi las primeras veces me la imaginé como una alumna pasante o algo trabajando temporalmente. Luego fui viendo como esta chica crecía y seguía trabajando allí, cada vez más mujer y con más soltura en su rol.
Hoy en día es una mujer hermosa, de unos 22, 23 años, y que se encarga de casi todo en el colegio cuando los demás no están.
En los últimos meses empecé a notar cada vez más la increíble sonrisa y buena onda que tiene. La forma de tratarte, de mirar. Lo piola y simpática que es. WTF! ¿Simpática y linda a la vez? ¿Es posible? Señores, les comunico que sí, es posible, lo he comprobado, es científico. Esta chica combina la sonrisa más tierna con los ojos más hermosos, la mirada más brillante, el cuerpo más armonioso y la simpatía más entradora. Es femenina, sexy y piola por donde la mires. Charla, se ríe, derrocha buena onda.
Bueno, basta de mentiras, no, no es algo científico. Esta descripción existe porque cada uno de nosotros tenemos ciertos parámetros de lo que es genial o no, lo que nos atrae o no. Y muy de vez en cuando alguien une varios de esos parámetros en una sola persona produciendo este sacudón, este flasheo, esta atracción (basada en muy pocos datos, obviamente, es el flasheo inicial)
Para alguien solitario como yo, al que pocas personas le generan algo, es significativo, por más naif que suene. Mi relato de hoy sonará así para los típicos fuckers o personas acostumbradas a interactuar constantemente en diferentes ámbitos y círculos.

Hace dos meses la encontré sola, era el mediodía y estaba cubriendo a las demás empleadas que almorzaban. Entonces me bajó a abrir y subí con ella a que me pague. Estuvimos solos, cosa que no se da, ya que en la oficina donde trabaja hay dos personas, una señora en una zona más separada y otra chica trabajando con ella. Hubo un par de conversaciones cortas y siempre con su sonrisa como protagonista pero nada más, me bajó a abrir y me fui. Le pregunté si iban a estar en enero o si había vacaciones y me dijo que estaban.
Ese día me hizo dar cuenta que tuve una chance al estar solos y no hice nada. A partir de ahí pasé a registrar todo el asunto en un nivel más presente (antes me acordaba que había una chica linda cuando llegaba al lugar, ahora ya era tema de pensarlo de vez en cuando).
Al mes siguiente ella estaba acompañada arriba, me atendió rapidito con su sonrisa habitual y me fui. Estaba vestida con ropa suelta (pollera larga y colorida).

Y finalmente llegó lo de hoy.
Llegué sin mucho pensamiento ya, habituado a la nada generalizada que caracteriza mi accionar y sin esperar sorpresas. Pero la primer sorpresa fue que al tocar el timbre se abrió la puerta del garage del costado y se asomó la cabecita de ella y me hizo el gesto de que pasara. Pasé. El colegio estaba oscuro, desolado.
Estaba extremadamente linda hoy. Remera negra, buen escote, pantalón de vestir. El otro día todo suelto, hoy al cuerpo dejando ver sus atributos.
El pelo ondeado, esos ojos tan claros, la sonrisa omnipresente.
Bromeé sobre que otra vez la dejaron sola teniendo que hacer todo. Al subir las escaleras había un arbolito de Navidad (¡14 de enero!), así que le dije que era ilegal tener un arbolito armado en esta fecha y ya que ella se estaba encargando de todo tenía que desarmarlo ya. Se reía, seguimos subiendo y en la oficina se cumplió el ritual habitual de pago. Cuando empezamos a bajar la escalera de nuevo, le pregunté ¿"Nunca tenés vacaciones vos?" y me respondió que la semana que viene ya. Y llegamos a la puerta, me abrió y yo me iba como siempre y se me acercó y me dio un beso. ¡En la mejilla, eh! Yo me resorprendí pero actué con normalidad, porque fue todo espontáneo de su parte, como cuando te despedís de una persona que conocés, sólo que era la primera vez que eso sucedía entre nosotros. Me fui caminando en una nube de pedo. Se salió del protocolo, no me lo esperaba. Bah, como si hubiese un "protocolo"... La cosa es que si tiene algún interés, lo logró, ya cambió todo, se hizo más personal y ahora no puedo hacer de cuenta que no pasa nada y que es una socia más y cobrarle y chau. Cagamos, ahora se pasó el límite y si no hago algo no me da la cara para mirarme al espejo. Y si no tiene ningún interés, bueno, me confundió por ser tan copada. Pero ya la situación es independiente de si tiene onda conmigo o no: me activó la atención activa hacia ella, chau, no tengo retorno, ja...

Y ahí está el tema: si ella es así de la buena onda que tiene en la vida o si tiene onda conmigo.
Si trata así a todos o si es especial conmigo.
Y no hay forma de saberlo si no llevo la cosa hacia otro lado. Y con el poco tiempo que tengo y tendré cada vez que la veo, tendré que ir directo al punto. Y encima será con testigos (compañeras de trabajo) pero no me queda otra, sino quién sabe cuándo la veré sola otra vez (¿enero 2010?). Es chica, yo tengo 35, pero es de esas personas que te caben sus gestos, sus miradas, sus sonrisas, es difícil de explicar (y de encontrar). ¿Me verá como un veterano inofensivo y por eso la buena onda? ¡Como yo con las viejas! nooooooooooooo...

El mes que viene ES el mes. Si no hago algo esto que avanzó este mes ya se puede enfriar y chau. Si había alguna oportunidad puede perderse. El beso más allá de lo que signifique o no, fue algo nuevo y cambió la relación. Yo no beso a ninguna socia, salvo a alguna que otra vieja confianzuda, JAJAJAJA. Si hago de cuenta que no pasó nada y no hablo algo, es como perder el avance que percibo con lo de ayer. Si tiene algún interés es como expresarle que el que no da cabida soy yo, ¡¡lo que estoy haciendo con la doméstica!! ¡Oh, my God! Noo, no puedo hacer eso. ¿Me besó? ¡Que se la banque! El tema de las vacaciones va a ser mi excusa para hablarle y bueno, luego, tendré que tomar coraje y hacer alguna movida.

* ¿CUAL LES PARECE QUE PODRIA SER ESA MOVIDA?
* ¿QUE OPINAN? ¿ELLA SERA ASI CON TODOS o SOLO CONMIGO?