Hoy es el día en que esas diferencias con el resto que durante el año son sólo motivo de orgullo o de "me chupa un huevo", se tornan una terrible mierda.
El choque total del vacío absoluto y el aburrimiento contra la alegría y el estar a mil del resto de los mortales se hace inaguantable.
El esperar que pase versus el esperar que llegue juegan un partido que pierdo por goleada.
Veo pasar las horas, saludo a las pocas personas que me importan, siento que penden de un hilo vínculos que deseo y gente se esfuerza por atar vínculos que no existen.
Siento que cuesta hablar un mismo idioma y los discursos cambian constantemente, que las prioridades son diferentes, los tiempos, los valores también.
Y sigo esperando que pase, y que los demás vuelvan a ser lo que son el resto del año.
Que si te importo hoy te importe mañana y si nos ignoramos sigamos haciéndolo sin culpa ni palabras de compromiso.
Esperando que los hipócritas vuelvan a las madrigueras mientras miro y siento quién es quién y revuelvo un poco mis sentimientos, expectativas, deseos, decepciones. Mientras trato de atenerme a realidades confusas e intangibles intentando entender. A veces sin respuesta.
Perdido en el silencio de la soledad de la que -en gran parte- me hago cargo, espero que llegue la hora, y levanto ese vaso (¡no copa!) imaginando que quizás alguien en algún lugar estará haciendo lo mismo. En el fondo, aún late una esperanza de que algún día esto tenga otro sentido, diferente, al ser algo compartido.
Por hoy, espero que Morfeo me venza y me acompañe hasta mañana bien tarde.
Y deseo que todas las personas que quiero la pasen lo mejor posible acompañados de sus seres queridos. Lo deseo en serio.
domingo, 24 de diciembre de 2006
Silencios de 24 a la noche
lunes, 5 de junio de 2006
Soledad es
Soledad es llegar a casa y que todo esté a oscuras y en silencio
Soledad es dejar la tele prendida todo el día, incluso cuando salís de tu casa por un rato.
Soledad es estar en medio de 10 millones de personas y estar solo. Es caminar por el Centro rodeado de gente sin encontrar nexos.
Soledad es saber que no hay nadie en toda Sudamérica con quien puedas juntarte a compartir tu pasión e investigaciones.
Soledad es la única que está a tu lado incondicionalmente por más que la insultes y la maltrates.
Soledad es que la cama de 1 plaza parezca de 2.
Soledad es saber que existís pero no saber cómo ni dónde encontrarte.
sábado, 27 de mayo de 2006
Solo
Este sábado podría haber sido un gran día. Con gente de un club de astronomía íbamos a salir de noche de observación a Mercedes. Pero hoy al mediodía, dada la presencia de nubes en la zona central del país, se canceló la salida. No hace falta aclarar que en la noche se despejó...
A todo esto mi amigo ya había arreglado otra salida y a mi amiga le tocaba el novio.
Así que, me dispuse a hacer rotura de noche solo. El plan era comer e ir a ver Secretos de diván o Código Da Vinci. Aunque esta última di por sentado que no iba a haber entradas. Bueno, me tomé el 114 fui al Belgrano Multiplex y no había entradas para ninguna. Sólo a la trasnoche (3 horas después). Fui a Mac Donalds, me comí una hamburguesa con queso sola y un jugo de naranja y estuve un rato sentado ahí, contemplando la juventud pasar, moverse gregariamente. Contemplando las parejitas que en número incontable se movían a mi alrededor. Y como siempre, sentía estar en un cono de invisibilidad, en un universo paralelo. Es que sólo veo entes que se mueven a mi alrededor. No encuentro significados. Siento decepción de la humanidad. Día a día sólo conozco más y más casos de sufrimiento, traición, relaciones enfermas, personas que se usan o viven realidades completamente ajenas a mi mundo. Hombres que conciben a las mujeres como depósitos de semen y mujeres que parecen sentirse cómodas como tales. Es siempre lo mismo, y son todos felices. O no, o no lo son, pero repiten y repiten el mismo patrón. Todos viven en vorágines de cosas y de personas. No pueden parar ni un minuto. Salen con uno, quieren a otro, desean alguien nuevo. Salen de acá, corren hacia allá. Y yo siento que los miro, como a ratas de laboratorio. Y no entiendo. No entiendo un carajo.
La otra posibilidad que tenía era ir al General Paz a ver si las entradas eran sin numerar. Fui y, en efecto, eran sin numerar, pero no había más. También quedaban sólo para la trasnoche a la 1 y pico. Ni en pedo iba a estar 2 horas y media vagando por la calle sin tener ABSOLUTAMENTE NADA que hacer. Y me volví a la parada del 114.
Había un par de minas, me paré en la cola y empezaron a prender cigarrillos y me salí de ahí, alejándome de esos engendros que sólo son interferencias a mi libertad. Finalmente vino el bondi, me senté al fondo y, claro, había una moneda de 10 centavos tirada ahí adelante mío.
Llegué a casa y me sentí nuevamente vivo. En mi hábitat. Escribí esto para el blog, leí algún que otro blog amigo y me preparé para subir a la terraza con mi reposera a hacer observaciones. Eso es lo que sigue: un par de horas solo con mis estrellas en el silencio de la madrugada, contemplando la belleza del universo y los cambios que tienen lugar a años luz de distancia. Lo otro es un sinsentido total para mí, es no encontrarle la vuelta y estar muy podrido ya de todo. Y aún así, suene como suene, no me siento mal conmigo. Puedo sonreir con la sola expectativa de subir ahora a la terraza o la esperanza inmortal de que algún día alguien distinta llegará a mi vida y complementará mi existencia con el sólo hecho de existir, de ser ella misma y elegirme. Con sólo regalarme sus miradas, sus minutos, sus besos. Con sólo compartir sin debates mentales sus tristezas y alegrías. Con sólo abrirme su corazón y confiármelo para que se lo cuide, tomando el mío como garantía.
miércoles, 3 de mayo de 2006
Tomando Fuerzas
He conocido nuevas personas y atravesado situaciones con personas ya conocidas. Pero sobre todo, me he dado y les he dado segundas oportunidades, porque los blancos y negros no son aconsejables cuando uno ha elegido a alguien y esa persona te importa.
Sin embargo, todo vínculo humano es de a dos y más allá de los deseos o predisposición de cada uno, la resultante puede no ser lo que se quiere, más allá de la buena voluntad. Puede haber habido segundas oportunidades al pedo, pero sin esas segundas oportunidades no habrías podido dar todo lo que tenías y no habrías podido sentirte bien de haberlo intentado. Sin ese tiempo agregado para conocerse que la segunda oportunidad dio, las cosas no habrían sido tan certeras y seguras. Gracias a ese tiempo ya no quedás enganchado y podés seguir adelante, porque pudiste ver más claramente al otro y las diferencias que finalmente te separaron de él o que hacen que al fin y al cabo no compartan la misma frecuencia. Y si las frecuencias son diferentes, pues hay que ponerse cada uno en su lugar y aceptar que si no va, no va. ¿Cuestión de tiempos? Poco importa, ya que mis tiempos son mis tiempos y tus tiempos son los tuyos y si a pesar de intentarlo no llegamos a manejar un código común, pues habrá que seguir camino. Y con seguir camino no necesariamente me refiero a desaparecer, a borrar o evitar. Sólo a dejar ser. Sólo me refiero a que será lo que las esencias de ambos permitan y no lo que ambos deseaban.
Y aunque suene triste, esas personas ya no estarán en mi mente y pensamientos de cada día. No pudo ser, pero valió la pena intentarlo, conocerse. Porque eso es lo que da la tranquilidad para volver a tomar fuerzas y empezar de nuevo el proceso. Nuevas personas, nuevas expectativas, nuevos tiempos y sensaciones.
Así me siento hoy, tras estos días en Rosario: SOLO de nuevo pero conmigo, tras unos meses de idas y vueltas. Las carreras ya se corrieron, los jugadores ya se agotaron y ya es tiempo de renovar las apuestas. Pero sabiendo que si es necesario, cuando ese que detectemos como posible rayo de luz quiera colarse por la ventana, se la abriremos de par en par y le daremos tiempo a que encuentre su camino hacia nuestro interior, para finalmente darnos cuenta si se hizo un lugar en nuestra vida o si fue sólo un nuevo intento.
Por ahora, es tiempo de los clásicos. Los que siempre estuvieron. Los que estarán.
Adiós al pasado.
Hola a mí mismo hoy.
Bienvenidos quienes quieran intentarlo mañana.




