miércoles, 1 de agosto de 2007

Espejos - Capítulo II

Hablando de novelas. Después de casi 5 meses, volví a ver a cierta persona... Un poco más temprano que el horario "habitual", volviendo a casa en el colectivo, allí estaba, y se dio de nuevo exactamente la situación descripta en el capítulo II de "¿Y si fuera ella?": parados en la puerta para bajar con los ojos casi enfrentados durante interminables segundos... Sólo que.. ya no era la rubia del 44, ahora era ¡"LA CASTAÑA DEL 44"! Y le queda precioso, de hecho me gustan más las castañas... Pero bueno, ya sabemos que fuma.

Volvamos a lo nuestro, aquí el segundo capítulo.


Cualquier similitud con la realidad puede tener que ver con ella.


ESPEJOS - II


Esa noche ella se sentía como ahogada. Era una sensación extraña, se sentía como presa en su propia casa. No había pasado nada. ¿Por qué sentía eso?
Habían quedado en ir al cine después de comer. Ella quería ver "Descuartizando a Stephan" pero él le había dicho de ver "Antes del amanecer", así que iban a ver esa.

Él estaba como cansado, hacía bastante que no se sentía realmente feliz, pero no podía ser debido a ella, si nunca discutían, nunca se peleaban.
Así que hizo el esfuerzo por mostrar su mejor sonrisa e ir a ver "Antes del amanecer", esa película pedorra romántica que seguro a ella le iba a gustar, por más que él prefiriera algo como "Descuartizando a Stephan".
Hacía frío y vieron la peli. No era tan mala después de todo, ambos salieron abrazados. En silencio, abrazados. Esos momentos eran impagables, tocar el cielo. Pero no se podía estar abrazados todo el día...

Él se sentía mal, en la reunión de los martes con los amigos esperó que alguien le preguntara algo, cómo estaba, una muestra de interés. Todos pelotudeaban y hablaban del nuevo modelo de Ford.
Carlos, el más retraído del grupo, estaba medio apartado, con la mirada perdida. "¿Le pasará algo?", pensó él y no le dijo nada para no molestarlo. Capaz prefería estar solo.

Esa noche ella vio un espectacular capítulo de Everwood donde Ephram le decía a Amy todo lo que sentía y que no podía vivir sin ella. Se lloró la vida, "¡Qué pelotuda que soy!", pensaba para sus adentros.

Pasaron unos días y ella sentía que las cosas no eran como antes. Lo sentía distante a él. Pero si le pasase algo, seguramente se lo diría, por eso se amaban, así que no iba a dudar de ese amor y pensar que él no confiaría en ella.
El espejo estaba empañado... Sería por el agua caliente de la ducha que planeaba darse intentando limpiar tanta duda, tanta incertidumbre.



5 comentarios:

Fede dijo...

Seba, excelente. No conocía ese talento tuyo: el de escribir novelas. Y hasta ahora viene muy pero muy bien. El tema de la elección de la película, sublime!

Lo triste de la cuestión es pensar que, en la vida real, esa es la realidad de muchísimas parejas.

Sebastián dijo...

Fede,
Hacía mucho que no escribía. Tengo varios cuentos, pero he perdido casi todo :-(
Este es sólo un intento de ver cómo sale, en un momento en que necesitaba una nueva forma de expresarme o hacer catarsis.

Es una realidad...

Ah, y me encantó "Antes del amanecer".

Un abrazo

Mariana dijo...

Sebas, muy bueno!!! Te estoy leyendo con mucho entusiasmo, lástima que tanto éste como el relato de la (ex)rubia del 44 sean de desilusión...
Beso!

Vicky dijo...

Si decías q no te gustaba Antes del Amanecer no te leia más! Viste before sunset? un gran ejemplo de dialogos y bajo presupuesto!!

espero os proximos capitulos, keep em coming! :)

Sebastián dijo...

Mariana,
Al menos este es "ficción"...

Besos!

Vicky,
Me gustan las románticas, hasta en eso no "cuadro en el molde", jaja.

Besos!