No hay mujer que conozca en la que no encuentre el fantasma de la inestabilidad, la infidelidad, la inseguridad.
Terminar cayendo en sus vaivenes emocionales y mentales es algo que me da pánico y del que estadísticamente comienzo a convencerme de que no podré escapar porque no logro conocer a la excepción a esa regla. A aquella que tenga claro lo que siente, lo que quiere y actúe en consecuencia haciéndose valer, respetar, jugándose por ello.
Puedo relacionarme con ellas como amigas o conocidas, pero cuando entran a jugar sentimientos más profundos, pasiones irracionales, se torna una tortura ver cómo todo puede pasar de ser blanco a ser negro, de ser radiante a ser oscuro en un abrir y cerrar de ojos. Yo estudio estrellas variables pero soy un tipo constante, ese es mi calvario. Ver que no puedo saber con qué me saldrán mañana y que eso va de la mano de la desconfianza. No me interesa ofrecer en vano lo que tengo para dar.
Quizás pase porque si se dan cuenta que vos siempre estarás ahí, ellas tengan que hacer lo mismo y no se sientan capaces. Quizás no sientan que merecen ser tratadas así o tener lo que desean y sea más cool ser mártires o vivir penando o buscando al amor de la boca para afuera.
Siempre tienen dos, tres, cuatro objetos de deseo simultáneos y pasan aleatoriamente de uno a otro (no digo que siempre sea en la práctica pero si en su cabeza o en sus sentimientos internos), alegrándose, entristeciéndose, fantaseando. La vida parece ser una vorágine en la que estar solas no es algo permitido y en que mientras se espera el amor hay que pasar el tiempo en esa carrera de las interacciones sin importar el grado de exposición, degradación, enfermedad... Probablemente no se den cuanta que eso quizás ahuyente a lo que buscan. Bah, y cuando queda tan evidente que en el fondo lo buscan, es preciso que aclaren que no lo buscan, que no buscan nada, como si eso fuera cierto...
Palabras que suenan muy lindas pero que se desvanecen ante lo gris de los hechos. Tiempos que se miden en horas o días y no en años como los míos.
Y ver todo eso rodeándome me quita la esperanza de tener algo sano y sin desconfianza. Porque como hay que vivir el presente, todo vale y para mi no.
Siento que sentirse valoradas y respetadas no es estar en un rol en el que muchas mujeres se animen a estar. Y sí, para eso hay que existir y quererse.
domingo, 16 de diciembre de 2007
Simultaneidad de Objetos de Deseo
sábado, 8 de diciembre de 2007
Mi Sacrificio
Hay un mundo donde podríamos ser nosotros mismos.
Un mundo donde descubriríamos quienes somos.
Un mundo donde podríamos sonreír desde lo profundo del alma y no con los músculos de nuestra cara.
Hay un mundo sin el dolor omnipresente que creemos es parte inherente.
Un mundo de colores y de luz.
Un mundo donde merecemos la felicidad y nadie nos la puede quitar.
Un mundo donde dejar de ver no soluciona los problemas
y donde somos responsables de cada elección que hagamos.
Hay un mundo sin incertidumbre ni mentiras.
Un mundo sin desprotección y oscuridad.
Hay un mundo en el que se puede confiar.
Un mundo donde podemos ser queridos si nos animamos simplemente a ser.
Hay un mundo de comunicación y de abrazos de oso.
Mundo de amor sano, placer y compañía,
esperándonos a la vuelta de la esquina.
Hay un mundo en el que callarse no es la moraleja aprendida.
Hay un mundo donde el silencio no es la salida natural.
Un mundo donde nuestras palabras pueden ser escuchadas.
y donde podemos ser valorados por lo que somos.
Un mundo sin chantaje ni sometimiento.
Un mundo de LIBERTAD.
...pero,
tenemos que elegir ese mundo. Jugarnos. Hacernos un espacio en él. Porque hay pocas vacantes y sólo las obtienen los que se animan a asumir las riendas de su propio destino. La vida no nos pasa de costado, somos nosotros quienes la dejamos pasar y sólo nosotros podemos hacer algo para alcanzarla, antes que se nos haga difícil respirar.
Les dejo la letra del tema Higher High de Epica con la dulcísima voz de Simone Simons; es el elegido de mi Top 40 esta semana.
domingo, 25 de noviembre de 2007
Unidos
Esa mañana Ezequiel se calzó el i-pod que había conseguido la semana anterior y se tomó el 152 hacia La Boca. Mientras viajaba, fue recordando la noche anterior en aquel restó en el puerto de Olivos. Se habían reunido casi todos los compañeros de la promo 95 de la Buenos Aires English high School. La habían pasado muy bien y, tras varias rondas de alcohol, terminó con Jessica en el departamento de ella garchándosela después de tanto haberla deseado durante toda la secundaria.
La mina era flaca pero tenía dos tetas impresionantes y unos ojos marrones grandotes que incitaban a la violación con su sola presencia en la misma habitación. Las cosas habían cambiado, en la escuela ella ni siquiera lo registraba, pero ahora que él tenía plata, un Toyota Camry 2.2 y una casa envidiable en Zona Norte, se había convertido en un objeto de deseo potable.
El colectivo se fue llenando mientras Ezequiel se excitaba con el recuerdo de las múltiples cogidas con Jessica, las uñas largas de ella enredándose en los cabellos rubios de él, los gemidos, el sudor...
La llegada de una viejita con bastón interrumpió su trance y se levantó para cederle el asiento, ya que dos pendejos que estaban adelante de todo la habían ignorado olímpicamente.
-"Gracias, querido"- dijo sonriendo la abuela - "todavía quedan caballeros..."
Marcos se había quedado dormido e iba a llegar tarde al trabajo. Eran las 8.55 hs y se le había escapado un 152 justo cuando llegaba a la parada. Con lo estrictos que son, seguro le descontarían media jornada. El cansancio de tanto trabajo lo había vencido esa mañana. Cada vez trabajaba más, para poder pagar el alquiler y a la vez mantener a sus hijos. Rosita, su ex-esposa, lo había dejado y obtuvo la tenencia de sus tres chicos. Marcos no tenía trabajo estable y Rosita nunca valoró sus esfuerzos ni el amor que le tenía. Se volvió a Bolivia. Sólo sabía de sus hijos por algún sms aislado cada tanto.
Marcos esperaba que en esta fábrica todo fuese mejor, al menos ya había durado cuatro meses, por lo que no perdía las esperanzas de recuperar a su familia. Pero el poder conseguir plata para lograr su objetivo, por momentos se convertía en una obsesión para él.
El colectivo llegó y subió nervioso, esperando que no hubiese mucho tráfico y que le hubiera tocado un chofer apurado y no pachorriento. El colectivo estaba hasta las manos así que fue parado.
En medio del apretujamiento de cuerpos, Ezequiel hizo un ademán a su cinturón e inmediatemente gritó indignado: "¡Me robaron el celular!". La gente dio vuelta sus cabezas hacia él, y él buscando el celular entre quienes lo rodeaban individualizó a Marcos y el celular que tenía en el pantalón: -"¡Es ese, es mi celular! ¡Chorro, hijo de puta!, ¡es ese!". Una vez que identificó al ladrón, otros pasajeros se unieron a su indignación ante la mirada defensiva de Marcos: "¡Negro de mierda! Hay que echarlos a todos estos bolitas del país, a robarnos vienen!" - gritó un tipo. Mientras varios empezaron a empujarlo y a patearlo, una señora con una cuidada permanente y mucho olor a talco de vieja, decía: -"Macri los va a hacer desaparecer a estos".
Le sacaron el celular del pantalón sin que Marcos pudiera pronunciar palabra mientras literalmente lo cagaban a palos en medio de los gritos. ¡La gente finalmente se había unido por una causa común! -"¡Negro cabeza hijo de puta, no vas a querer robar más vos!". Le devolvieron su teléfono a Ezequiel, mientras le pedían al chofer que abriera la puerta para sacar al chorro. Marcos se mantenía en pie sólo porque la cantidad de gente lo apretaba y no dejaba que cayera. A los tumbos llegó al fondo del colectivo y lo empujaron por la puerta tirándolo a la calle. El colectivero cerró y arrancó raudamente dejándolo atrás y escapando de la situación traumática que todos acababan de vivir. Le dieron el teléfono a Ezequiel mientras le preguntaban cómo estaba.
-"Bien, bien, gracias, no me hizo nada, es sólo la indignación de ver cómo roban por todos lados y uno ni se da cuenta, son profesionales".
-"Bueno, éste no era tan profesional, jeje. No va a robar más, al menos no por acá, ja".
-"Sí, si no nos unimos nosotros para defendernos de estas lacras, ¿quién nos defiende?".
Había un clima festivo en el colectivo, el pueblo había logrado unirse para protegerse.
Ezequiel fue para el fondo apenas al minuto de terminado el incidente y agradeciendo a todos quienes lo ayudaron, tocó el timbre para bajarse.
Al bajar, miró el 152 alejarse, se acomodó el pelo que se despeinaba por el viento que soplaba con olor a podrido del Sur, e hizo una llamada por el celular:
-"Si, ¿Jorge? ¿Qué hacés boludón? Tengo otro para vos...(...) Y sí, boludo, si es una pelotudez, en este país del orto te ponés al lado de un negro, le afanás el celular o lo que sea y encima te hacen un monumento, tenés 20 cómplices por colectivo, ja ja ja (...) Sí, Jorgito, te lo llevo ya, si estoy al pedo... (...) Ok, ok, pero más tarde no que hoy le hago el orto a Jessica".
viernes, 9 de noviembre de 2007
Hola
Ahh, es el título más "pensado" de todos los posts que he escrito...
Sí, ¡estoy vivo! Gracias a los que han pasado y a los que siempre mostraron buena onda por aquí.
Evidentemente mi motivación bloguífera ha caído en un agujero negro últimamente.
Disculpen por no haberme despedido, es que como alguna vez he dicho, esta quizás no sea una despedida... ¿o quizás sí?
La astronomía y demás intereses y sensaciones han ocupado mi tiempo y mis ganas, quizás hoy en día no canalice escribiendo lo que antes canalizaba. Quizás hubo mucha cosa virtual para alguien que valora los gestos, miradas, la presencia. Quizás por eso me cueste relacionarme por internet al ver tanta barrera dando vuelta.
No me da el tiempo para continuar leyendo blogs sistemáticamente pero las lindas personas que visité y me visitaron estarán en mi valija de experiencias y sensaciones.
Y justamente, como son etapas, quizás más adelante vuelva por acá a expresar algo.
La semana que viene me voy a Mar del Plata a un congreso de astronomía, algo que venía necesitando mucho. Cuatro días de interacciones, cambio de aire, astronomía y descanso.
Los últimos meses han sido buenos. Disfrutando mi pasión y sin pensar más ni hacerme problema por cosas que llegarán solas cuando sea.
Les dejo un beso a todos y estoy por aquí aunque no esté.
Sigo manteniendo mi space de música con mi Top 40 semanal y traducciones:
http://littlefreakland.spaces.live.com/
¡Nos vemos!
Seba
martes, 14 de agosto de 2007
Leyes Inexorables
No espero que nadie entienda este post. Porque expresa las sensaciones de siempre que no comparte la mayoría, pero bueno, es así.
Es la lucha interna entre gustos, lógica, preferencias, forma de ser, ganas, deseo, búsquedas, pulsiones y lo sano.
Hoy fui a conseguir mi entrada para ver a Dolores O'Riordan, solo, obvio.
Ya con mi entradita en mano (primera fila superpullman), me volvía y en el subte me encontré a un viejo amigo de la astronomía que no veía hace años. Hablamos y al bajar en Chacarita lo acompañé unas cuadras hasta el geriátrico donde está su madre, a quien iba a visitar. Fue un grato reencuentro. Me preguntó por mi ex, extrañado de que no estuviéramos juntos, ¡y casados! (jaaaa). La soledad y el no encaje en el mundo fueron temas hit, como siempre.
Volví a Chacarita para tomarme el colectivo a casa y... claro..., eran las 18.30...
Imposible no pensar en ella. La ex-rubia del 44. Fui a la parada, me puse en la cola y al minuto me dí vuelta y... ¡la tenía al lado! Fue completamente casual, como la semana pasada. La miré y medio que me miró y se puso a hurgar en su bolso como sonriente. Se le cayó una moneda de 50 centavos al piso, me di vuelta y amagué agacharme a agarrársela pero ya lo había hecho ella. Igual al ver el gesto, se rió, me dijo "ya está". Le sonreí y volvimos a lo nuestro (?). Ella se puso a hojear una revista. ¿Caras?, ¿Pronto?, ¿Paparazzi?, ¿Rolling Stone? ¡No! ¡National Geographic! Damn! Lo que me faltaba para estresarme más. Miré al cielo despotricando... ¿Encima lee la National Geographic? ¡¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?! Llegó el colectivo. La dejé pasar. Me dio un "gracias" como entonado y sonriente, le devolví la sonrisa con mi "de nada", pasó y quedé atrás de ella entre el piso y el primer escalón esperando que desagotara la zona de la máquina para poder subir. ¡Madre mía, qué cu...erpito! ¡Qué posición privilegiada!, jaja.
La miré ahí pegaditos cuando ponía sus monedas. Y se fue a sentar a uno de los dos asientos vacíos (juntos) que quedaban, adelante de todo, junto a la primer puerta.
Saqué el boleto y... seguí para atrás y me quedé parado. No daba estar ahí primero si seguían subiendo viejas a las que iba a darles el asiento... Hojeó su revista y yo me quedé pensando por ahí durante los 13 minutos de nuestro viaje. "¿Y si dejó de fumar?" "¿Y si le digo algo igual, tipo práctica aunque sea?" Imaginaba diálogos, situaciones. La espontaneidad quedaba enterrada y la adrenalina se me escapaba por los poros, como siempre. Es difícil cuando te sentís atraído poder equilibrar lo que pensás con las ganas. Pero no tiene sentido. No lo tiene. Si se llega a dar, de pedo, o en alguna situación casual, sé que va a ser difícil resistirme, pero mientras tanto, ¿voy a meterme a la boca del lobo adrede? No tiene sentido, sé lo que aguanto y lo que no. Lo que no voy a adaptarme o aceptar. "Igual, está al lado de la puerta de adelante, así que se va a bajar por ahí y ni cerca la voy a tener, así que...", pensé.
Pasó la parada anterior a la nuestra y me acerqué a la puerta. Al mismo tiempo se paró ella de su asiento y... vino para atrás. La miré y me sonreía, ella no necesitaba ni preguntar si yo bajaba, ya lo sabía. Es como si nos conociéramos ya. Hay miradas, sonrisitas, ¡¡¡es insoportable!!! Yo, el pesimista, no logro imaginar una hipotética situación en la que me corte el rostro mal si le hablo. Cero de agreta en su expresión cuando la miro ahí tan de cerca. Esas risas y sonrisas, esa sensación de conocerse (y..., ya son como 10 veces que la vi). No es justo. Lee NG, hay onda, es preciosa, vive a 3 cuadras y... ¡fuma!
Bajamos, ella caminó atrás mío unos 15 metros y luego cruzó a la otra vereda rumbo a su casa y yo a la mía. La miré. En un momento, abrió la cartera y yo pensaba: "Bueno, ahora que prenda un cigarrillo así me saca esta sensación de mierda, este estrés".
Pasaron unos segundos de revolver y... Siiiiii, lo prendió y respiré aliviado. Todo seguía igual. Hubiera sido al pedo. Pero cuando la tengo ahí estoy al límite...
Es una historia de nunca acabar. No es el único caso. Parece ser una ley. Ese vicio de mierda, lo odio. Me rompe soberanamente las bolas que la mayoría de minas lindas caigan en esa estupidez. Es como una regla: pareciera que las chicas si tienen cosas en común conmigo, intereses, onda, etc, son terribles bagartos, cero sexys y re-quedadas. Y si me gustan, son sexys y "despiertas", fuman. Es casi utópico pensar lo contrario. Y tengo mil ejemplos a diario. No puedo creer que no haya alguien que me demuestre lo contrario. Parece como selección natural: belleza, joda, descontrol, roce social = faso. Escasos atributos físicos, intelectualidad, tranquilidad, simpleza = no faso.
¿Existe una mujer de 20 y pico o 30 que no caiga en esto? Sí, ya sé, mi ex, ja, pero ¿alguien más?
En fin, vuelvo embroncado pero después se me va pasando y agradezco no seguir el impulso del momento (bueno, eso no es algo difícil para mí, ja ja) y terminar en una situación de mierda, estando con alguien que fuma y esperando todo el tiempo que deje de hacerlo o intentando cambiarla. Porque así sería, sin dudas.
Y si no me entendieron, no se hagan problema, sé que es difícil, pero me basta con que yo me entiendo.
Gracias por bancar el despotrique.
sábado, 11 de agosto de 2007
Espejos - Capítulo V
Aquí concluye Espejos. Gracias por el aguante!
Cualquier similitud con la realidad puede tener que ver con ella.
ESPEJOS - V
Él le dijo que tenían que hablar. Torpemente compartieron palabras durante unos minutos, que se hicieron horas, en los que ella de repente sin explicación sintió como si el vacío desapareciera.
Él no entendía por qué ahora que iba a decirle que se separaran, se sentía tan bien. Le había hablado de Carlos y su distanciamiento y ella le dijo que lo llamara para ver qué había pasado. Le pareció un consejo muy coherente después de todo.
Sin saber qué decir, como nerviosos, siguieron charlando y ella le contó de lo mal que se sentía la madre por la muerte del viejo. Él la contuvo, casi olvidando el motivo original de la charla, embriagado por una sensación de bienestar que no recordaba haber sentido antes. Ya era de noche y los grillos no se escuchaban.
Cuando se hizo un bache en la charla, él, ya sin saber por qué lo hacía, tomó valor y le dijo que se tenían que separar, esperando la reacción de ella.
Ella escuchó las palabras tan temidas, pero esperadas a la vez. No quería separarse. Se sentía bien. No sabía por qué. Pensó en que siempre hay una resistencia a ver la realidad, y que por un impulso del momento no podía dejarse influenciar y seguir en algo que les hacía mal a ambos. Intentó explicar ese borbotón de alegría como algo que podía omnubilar la decisión correcta.
Le dijo: -"Sí, tenés razón, no da para más", a pesar de sentir todo lo contrario en ese mismo instante.
Él se quedó perplejo. Ese "sí" lo hirió hasta lo más profundo. Esperaba el "no" que salvara la relación. Esperaba que ella hiciera algo. Algo que salvara ese amor.
Ella no entendía por qué él no le refutaba su "si"... ¿No era que la amaba? Evidentemente no.
Pasaron minutos callados. El final se suponía que traería algo de liberación, pero ella se sentía ahogada, presa.
Él fue a juntar sus cosas, sin pronunciar palabra, con un llanto contenido por milenios, que no logró escapar de sus ojos.
Los dos habían sido presa de su propio silencio.

